Blizzard Entertainment ha echado el cierre a más de 350.000 cuentas de Battle.Net de algunos juegos como Diablo II y el primer StarCraft, donde los jugadores hacían uso de hacks de forma ilegal, calificando el acto según la propia compañía de una ruina puesto que acaba con la experiencia de juego de los usuarios legítimos.
La desactivación de las claves tendrá una duración de 30 días, permitiendo al jugador la recapacitación de estos actos para que no vuelvan a suceder; aunque si por el contrario este vuelve a reiterar, se procederá a la expulsión definitiva de la plataforma online.
Vía: Vandal