Y no sé si debería, pero eso ha dicho Ken Levine.
Ken Levine es el diseñador jefe del esperado nuevo Bioshock Infinite, y ha declarado que su retraso no ha sido debido a la llegada del gigantesco Call of Duty Black Ops 2.
El mismo diseñador ha dicho que es difícil comparar un juego con otro, pero sobre todo Bioshock Infinite. “Somos unos raros”, aseguraba. Y eso le daba cierta confianza a él y a su equipo.
Los motivos han sido los mismos de siempre: Extraer la máxima calidad a los máximos segundos posibles para darle un título más que digno y correcto. Estos chicos están acostumbrados a hacer maravillas, y esta vez no iba a ser menos.
De todos modos, tampoco me extrañaría que fuera por ese motivo. La salida de un juego siempre es importante a nivel mediático, y Black Ops 2 le robará protagonismo al ya de por sí gran Bioshock. Pero todo se verá, aunque por aquí digan que Bioshock no tiene miedo a Call of Duty…
Vía: CVG

Lo más leido