
Sabemos desde mediados de enero, cuando Sony presentó su nueva generación de consolas, que PlayStation 4 no será compatible ni con su predecesora directa, ni con las dos primeras entregas de la ‘familia’. No será, al menos, una retrocompatibilidad física, es decir, jugar con los discos de generaciones anteriores, porque la compañía japonesa ya se había asegurado un juego a través de un streaming en la nube.
Poco se había hablado del problema de retrocompatibilidad ‘directa’, más allá de aclarar que se trataba de severas diferencias en la arquitectura, que como sabemos, facilitará ahora el desarrollo más “simple” de juegos.








Lo más leido